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06/08/2006
SKARDÚ
06 – 08 – 06
“SKARDÚ”
El escalonado regreso a casa es una pequeña muestra de lo que pude pasar en un país como Pakistán, con una naturaleza y una morfologías tan agrestes e indómitas.
Salimos del campo Base la mañana del 31 de julio, huyendo de lo que se avecinaba que era mal tiempo. Lo hicimos ya avanzada la mañana pero con ánimo de acabar a buena hora. Bajar casi hasta Concordia para girara a la izquierda camino de Alí Camp nos costó casi ocho horas. Llegamos nosotros nueve, el oficial de enlace y cuatro porteadores. ¿Y los demás?, unos pocos llegaron pasadas la 1 de la mañana…al resto nos los volvimos a ver hasta Skardú. Nos toca improvisar cena “aposento”, un grupo compartir saco, otro compartir tienda…
A las 2.30 h de la mañana ya andábamos camino del Gondogoro La. Ganamos los 500 metros de desnivel hasta alcanzar los 5700 metros que tiene el paso, primero poco a poco por el glaciar y más tarde por rampas pronunciadas con cuerdas fijas. Impresiona ver a los porteadores con más de 20 kg a la espalda y en zapatillas deportivas de plástico.
El amanecer es espectacular. La panorámica desde el collado nos da la oportunidad de decirle adiós (o hasta otra) al K2, al Broad Peak, a los Gasherbrum. Fotos y al tajo. El vertiginoso descenso por las cuerdas medio heladas no permite un descuido. Caen piedras por lo que no hay tiempo que perder. El Laila Peak nos vigila durante todo el descenso. Vamos perdiendo altitud valle abajo. Es agradable empezar a encontrar zonas herbosas con edelweis, árboles, ganado…A las 12.30 horas llegamos a Saischo a 3600 metros. Casi doce horas de caminata para un desnivel de 500 metros de subida y 2100 metros de bajada. Dos etapas en un día y nuestros aguerridos porteadores siguen con nosotros.
Dos de agosto. Tras dos horas de paseo por la orilla del río llegamos, entre campos de trigo, al primer núcleo habitado, Hushé. Toda la chiquillería sale a nuestro encuentro entre risas. No hay tiempo que perder pues nuestros tres jeeps esperan para llevarnos a Skardú. Una parada en Machulo para comer. Lo hacemos en la escuela de guías de montaña que la “Fundación Félix Iñurrategui” tiene allí. El viaje hasta Skardú mejor no mentarlo: la carretera y el tráfico en estos lugares son para cerrar los ojos y cruzar los dedos.
Desde el miércoles por la tarde estamos en Skardú. Ya están aquí también nuestros bidones que no sin problemas bajaron por el Baltoro con nuestro cocinero Zulfi. ¿Y ahora qué?
El tiempo es malo. El deshielo y la lluvia han hecho crecer los ríos y la Karakorum Highway está cortada en varios puntos. Las inundaciones en Islamabad hacen que los vuelos interiores se suspendan día tras otro. Estamos bloqueados en Skardú. Dependemos de un avión que no despega lo que pone en peligro nuestros planes de volar a España el día nueve. ¿Habrá que de nuevo cambiar los billetes de fecha? Como dicen aquí sólo Allhá lo sabe…
Javier Dumall Puertolas.
08/08/2006
ISLAMABAD
Bueno, todos:
Ante la situaci'on de bloqueo nos decidimos: todo el equipaje al cargo, una mochila ligera y vamos a la aventura: la Karakoram Highway nos espera, pueden ser dos dias o una semana, puede ser una ratonera pero la decision esta tomada. Son las cuatro de la manana del dia 7 y partimos todos con "little big problem" (algun dia os hablare de el) y otros dos nativos para ayudarnos a resolver los problemas que sobre la marcha se presenten, en un "microbus" todo terreno.
A las tres horas de la salida nos encontramos la carretera hundida; el Indo se la ha tragado. Hay que abandonar el transporte y cruzar el tramo andando. Al otro lado negociamos y conseguimos un todoterreno en cuya caja viajamos todos. De pie e inclinandose hacia un lado por el miedo a volcar sobre el Indo en las curvas a la derecha. Nubarrones oscuros nos esperan en la direccion hacia la que vamos, pero cuando empieza a gotear, una hora despues, otro barranco se ha llevado la carretera; aqui hay que andar un buen rato pues son varias las torrenteras que han arrastrado el firme hacia el Indo. Antes de que empiece a llover fuerte hemos negociado nuevos vehiculos al otro lado del corte, esta vez son dos furgonetas.
Tras otra hora de camino y poco despues de la union de la "Karakoram" nuevo corte, nuevo cambio esta vez a un Jeep -para la clase VIP- y una furgoneta -para el pueblo- que nos llevaran durante otra hora y media, cruzando incluso un torrente en el que el agua practicamente entra en el vehiculo, aproximadamente hasta las cercanias de Chilas donde un puente ha sido arrastrado y donde parece se encuentra el ultimo corte de la carretera dada la fila de camiones -de los decorados-, furgonetas, tt, y vehiculos de todo tipo que se encuentran al otro lado del barranco. Cruzamos saltando sobre las piedras entre la multitud ociosa que contempla las prisa de los "gringos" y encontramos un minibus que nos ha remitido la agencia desde Rawalpindi.
El Indo nos acompana siempre, oleaginoso y rugiente, encadenado entre los enomes contrafuertes de las montanas, en los que se encaraman grupos de casas aisladas en cada torrente, surgencia o manantial que con algo de permanencia deje agua. Olas de mas de dos metros rompen cuando encuentran algun obstaculo, corrientes que suben cuando choca con las laderas en las curvas hacen pensar en alguna especie de animal extrano que devoraria todo a su paso si no estuviera encadenado en la manera en que lo esta. Es curioso como esta gran masa de agua no riega nada, no da vida a nada -al menos en estos quinientos kilometros en que seguimos su curso-, frente a los barrancos laterales que crean oasis de verdor.
Desde aqui, son trece horas mas de minibus las que finalmente nos llevaran a Islamab y eso porque el conductor es un fiera, el claxon va haciendo que todo y todos se aparten a nuestro paso. Es increible el grado de deterioro de la carretera desde la ida. Cada barranco, cada arroyo, cada torrentera ha exigido su tributo en un trazo mas o menos largo de asfalto y hay que reducir la velocidad al minimo. Si de dia impresionaba la manera de conducir de nuestro "Alonso" particular, de noche mejor ni hablar, pero hay que reconcocerle su merito de depositarnos sanos y salvos en el hotal de Islamab, entre zanjas, rocas, ovejas, vacas y todo tipo de bichos vivientes que, sobre ruedas, piernas y patas no dejaron de circular por la carretera, en numero tan abundante o mas que los propios de cuatro ruedas, a la una de la madrugada del 8 de agosto.
Parece que ya nada impedira que manana volemos hacia casa. In S'hal'a.
Julio.

