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Gasherbrum II 2006

LAGRIMAS DE HIELO E IMPOTENCIA

Cuando la camilla de circunstancias que hemos tenido que preparar para transportar a un porteador herido desaparece en la lejanía, sentimientos encontrados embargan a nuestro grupo. Una vez más la cruda realidad que acabamos de afrontar ha superado nuestros corazones occidentales. Tras el obligado descanso de Paiju nos introducimos en el glaciar del Baltoro, el cuál será nuestro compañero inseparable en los días siguientes. Día largo y duro, pero precioso; de poder contemplar espectaculares catedrales de roca, de torres altivas y desafiantes…La llegada a Urdukas, punto final de esta jornada, será escalonada y habrá quién se la ha tenido que tomar con más tranquilidad. De hecho han comenzado las primeras incertidumbres en algunos, en comenzara preguntarse si serán capaces de conseguir llegar a ese lejano Campo Base de los Gasherbrum. Sin embargo, la facilidad con la que al día siguiente se alcanza Goro II hace renacer las esperanzas, y junto con los ánimos que da el haber disfrutado de un día espléndido, todo se ve con un prisma distinto. Pero estamos en el Karakorum, y de nuevo la grandiosidad de estos parajes viene acompañada de una realidad distinta a la que estamos acostumbrados. Nos avisan que ha tenido un accidente en el Broad Peak un porteador de altura pakistaní de una expedición polaca, al que llegando al Campo I una piedra le ha golpeado una pierna, y que lo están evacuando a caballo; tranquilamente esperamos su llegada con total inocencia.  Fractura de tibia y peroné, el supuesto caballo son las espaldas de su hermano y el riesgo altísimo de perder una pierna si no se le evacua en condiciones. Mientras nuestro médico atiende al herido solicitamos a Islamabad la evacuación en helicóptero. La respuesta nos deja incrédulos y perplejos; su expedición y el resto de expediciones en el Broad han decidido el que no sea evacuado en helicóptero y por lo tanto se desestima nuestra solicitud.  Nos ponemos en contacto con nuestra Embajada para que a su vez intente forzar la evacuación con  la Embajada polaca. Será inútil y a pesar de la rápida gestión de nuestro embajador y de que como es habitual por desgracia, otras expediciones han hecho la vista gorda, decidimos afrontar nosotros mismos la situación.  Por ello y conscientes del riesgo que implica el que continúe su transporte en pésimas condiciones, acordamos el abonar los porteadores necesarios para proceder a su evacuación en camilla. Rabia, indignación, impotencia, asombro, perplejidad…  pero también el corazón agradecido del resto de sus compañeros. Cuando por la mañana todos los porteadores vitorean agradecidos a nuestro médico y nuestra expedición más de uno tenemos que intentar ocultar esas lágrimas que al caer al glaciar rápidamente se convierten en hielo. Como dice el cantautor serán un cardenal más de los funerales de nuestro corazón. 

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1 comentario

Mª José -

¡Puxa Asturies!
Carmen pellízcate que lo estás consiguiendo. Por lo menos tanto estrés ha valido la pena ¿no?.
Un beso muy fuerte
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