<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://gasherbrumdos2006.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Gasherbrum II 2006</title><description>Diario de la expedici&#xF3;n al Gasherbrum II 2006 de 8035 m., en conmemoraci&#xF3;n con el 50 aniversario del club pirine&#xED;sta Mayencos de Jaca con la colaboraci&#xF3;n del Grupo Militar de Alta Monta&#xF1;a</description><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title/><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/081602.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/081602.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Wed, 16 Aug 2006 11:03:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/081601.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/081601.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Wed, 16 Aug 2006 11:02:00 +0000</pubDate></item><item><title>ISLAMABAD</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/080801-islamabad.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/080801-islamabad.php</guid><description><![CDATA[<p>Bueno, todos:</p><p>Ante la situaci&#39;on de bloqueo nos decidimos: todo el equipaje al cargo, una mochila ligera y vamos a la aventura: la Karakoram Highway nos espera, pueden ser dos dias o una semana, puede ser una ratonera pero la decision esta tomada. Son las cuatro de la manana del dia 7 y partimos todos con "little big problem" (algun dia os hablare de el) y otros dos nativos para ayudarnos a resolver los problemas que sobre la marcha se presenten, en un "microbus" todo terreno.</p><p>A las tres horas de la salida nos encontramos la carretera hundida; el Indo se la ha tragado. Hay que abandonar el transporte y cruzar el tramo andando. Al otro lado negociamos y conseguimos un todoterreno en cuya caja viajamos todos. De pie e inclinandose hacia un lado por el miedo a volcar sobre el Indo en las curvas a la derecha. Nubarrones oscuros nos esperan en la direccion hacia la que vamos, pero cuando empieza a gotear, una hora despues,&nbsp;otro barranco se ha llevado la carretera; aqui hay que andar un buen rato pues son varias las torrenteras que han arrastrado el firme hacia el Indo. Antes de que empiece a llover fuerte hemos negociado nuevos vehiculos al otro lado del corte, esta vez son dos furgonetas.</p><p>Tras otra hora de camino y poco despues de la union de la "Karakoram" nuevo corte, nuevo cambio esta vez a un Jeep -para la clase VIP- y una furgoneta -para el pueblo-&nbsp;que nos llevaran durante otra hora y media, cruzando incluso un torrente en el que el agua practicamente entra en&nbsp;el vehiculo,&nbsp;aproximadamente hasta las cercanias de Chilas donde un puente ha sido arrastrado y donde parece se encuentra el ultimo corte de la carretera dada&nbsp;la fila de camiones -de los decorados-, furgonetas, tt, y vehiculos de todo tipo que se encuentran al otro lado del barranco. Cruzamos saltando sobre las piedras entre la multitud ociosa que contempla las prisa de los "gringos" y encontramos un minibus que nos ha remitido la agencia desde Rawalpindi. </p><p>El Indo nos acompana siempre, oleaginoso y rugiente, encadenado entre los enomes contrafuertes de las montanas, &nbsp;en los que se encaraman&nbsp;grupos de casas aisladas en cada torrente, surgencia o manantial que con algo de permanencia deje agua. Olas de mas de dos metros rompen cuando encuentran algun obstaculo, corrientes que suben cuando choca con las laderas en las curvas hacen pensar en alguna especie de animal extrano que devoraria todo a su paso si no estuviera encadenado en la manera en que lo esta. Es curioso como esta gran masa de agua no riega nada, no da vida a nada -al menos en estos quinientos kilometros en que seguimos su curso-, frente a los barrancos laterales que crean oasis de verdor.</p><p>Desde aqui, son trece horas mas de minibus las que finalmente nos llevaran a Islamab y eso porque el conductor es un fiera, el claxon va haciendo que todo y todos se aparten a nuestro paso. Es increible el grado de deterioro de la carretera desde&nbsp;la ida. Cada barranco, cada arroyo, cada torrentera ha exigido su tributo en un trazo mas o menos largo de asfalto y hay que reducir la velocidad al minimo. Si de dia impresionaba la manera de conducir de nuestro "Alonso" particular, de noche mejor ni hablar, pero hay que reconcocerle su merito de depositarnos sanos y salvos en el hotal de Islamab, entre zanjas, rocas, ovejas, vacas y todo tipo de bichos vivientes que, sobre ruedas, piernas y patas&nbsp;no dejaron de circular por la carretera, en numero tan abundante o mas que los propios de cuatro ruedas, a la&nbsp;una de la madrugada del 8 de agosto.</p><p>Parece que ya nada impedira que manana volemos hacia casa. In S&#39;hal&#39;a.</p><p>Julio.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 08 Aug 2006 08:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>SKARD&#xDA;</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/080601-skardu.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/080601-skardu.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">06 &ndash; 08 &ndash; 06<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></p>&nbsp;&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center" class="MsoNormal" align="center">&ldquo;SKARD&Uacute;&rdquo;</p>&nbsp;&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">El escalonado regreso a casa es una peque&ntilde;a muestra de lo que pude pasar en un pa&iacute;s como Pakist&aacute;n, con una naturaleza y una morfolog&iacute;as tan agrestes e ind&oacute;mitas.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Salimos del campo Base la ma&ntilde;ana del 31 de julio, huyendo de lo que se avecinaba que era mal tiempo. Lo hicimos ya avanzada la ma&ntilde;ana pero con &aacute;nimo de acabar<span>&nbsp; </span>a buena hora. Bajar casi hasta Concordia para girara a la izquierda camino de Al&iacute; Camp nos cost&oacute; casi ocho horas. Llegamos nosotros nueve, el oficial de enlace y cuatro porteadores. &iquest;Y los dem&aacute;s?, unos pocos llegaron pasadas la 1 de la ma&ntilde;ana&hellip;al resto nos los volvimos a ver hasta Skard&uacute;. Nos toca improvisar cena<span>&nbsp; </span>&ldquo;aposento&rdquo;, un grupo compartir saco, otro compartir tienda&hellip;</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">A las 2.30 h de la ma&ntilde;ana ya and&aacute;bamos camino del Gondogoro La. Ganamos los 500 metros de desnivel hasta alcanzar<span>&nbsp; </span>los 5700 metros que tiene el paso, primero poco a poco por el glaciar y m&aacute;s tarde por rampas pronunciadas con cuerdas fijas. Impresiona ver a los porteadores con m&aacute;s de 20 kg a la espalda y en zapatillas deportivas de pl&aacute;stico.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">El amanecer es espectacular. La panor&aacute;mica desde el collado nos da la oportunidad de decirle adi&oacute;s (o hasta otra) al K2, al Broad Peak, a los Gasherbrum. Fotos y al tajo. El vertiginoso descenso por las cuerdas medio heladas no permite un descuido. Caen piedras por lo que no hay tiempo que perder. El Laila Peak nos vigila durante todo el descenso. Vamos perdiendo altitud valle abajo. Es agradable empezar a encontrar zonas herbosas con edelweis, &aacute;rboles, ganado&hellip;A las 12.30 horas llegamos a Saischo a 3600 metros. Casi doce horas de caminata para un desnivel de 500 metros de subida y 2100 metros de bajada. Dos etapas en un d&iacute;a y nuestros aguerridos porteadores siguen con nosotros.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Dos de agosto. Tras dos horas de paseo por la orilla del r&iacute;o llegamos, entre campos de trigo, al primer n&uacute;cleo habitado, Hush&eacute;. Toda la chiquiller&iacute;a sale a nuestro encuentro entre risas. No hay tiempo que perder pues nuestros tres jeeps esperan para llevarnos a Skard&uacute;. Una parada en Machulo para comer. Lo hacemos en la escuela de gu&iacute;as de monta&ntilde;a que la &ldquo;Fundaci&oacute;n F&eacute;lix I&ntilde;urrategui&rdquo; tiene all&iacute;. El viaje hasta Skard&uacute; mejor no mentarlo: la carretera y el tr&aacute;fico en estos lugares son para cerrar los ojos y cruzar los dedos. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Desde el mi&eacute;rcoles por la tarde estamos en Skard&uacute;. Ya est&aacute;n aqu&iacute; tambi&eacute;n nuestros bidones que no sin problemas bajaron por el Baltoro con nuestro cocinero Zulfi. &iquest;Y ahora qu&eacute;? </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">El tiempo es malo. El deshielo y la lluvia han hecho crecer los r&iacute;os y la Karakorum Highway est&aacute; cortada en varios puntos.<span>&nbsp; </span>Las inundaciones en Islamabad hacen que los vuelos interiores se suspendan d&iacute;a tras otro. Estamos bloqueados en Skard&uacute;. Dependemos de un avi&oacute;n que no despega lo que pone en peligro nuestros planes de volar a Espa&ntilde;a el d&iacute;a nueve. &iquest;Habr&aacute; que de nuevo cambiar los billetes de fecha? Como dicen aqu&iacute; s&oacute;lo Allh&aacute; lo sabe&hellip;</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Javier Dumall Puertolas.</p>&nbsp;&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&nbsp; </span></p>&nbsp;]]></description><pubDate>Sun, 06 Aug 2006 14:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>DIAS CLAROS EN EL KARAKORUM</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072901-dias-claros-en-el-karakorum.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072901-dias-claros-en-el-karakorum.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">28 &ndash; 07 &ndash; 06<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Campo Base.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center" class="MsoNormal" align="center">CRONICA DE UNA ASCENSION</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center" class="MsoNormal" align="center">&ldquo;DIAS CLAROS EN EL KARAKORUM&rdquo;</p>&nbsp;&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Los d&iacute;as que acabamos de vivir creo que los conservaremos todos n&iacute;tidos y claros como los amaneceres en estas monta&ntilde;as del Karakorum.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">La noche del 22 fu&eacute;, como todas, fr&iacute;a. El nerviosismo en los cuatro de cordada se mascaba, se pod&iacute;a cortar con una navaja. No falta nada en la mochila. No te puedes permitir ese lujo. Va llena de ilusi&oacute;n, de ganas de alcanzar nuestra meta, de fuerza salida del entrenamiento y del apoyo de nuestros amigos y familiares est&eacute;n donde est&eacute;n.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">A la 1:30 h de la madrugada partimos glaciar arriba. Los nervios desaparecen el instante, quiz&aacute;s aplastados por el peso que aguantan nuestros hombros. De momento no se ven m&aacute;s linternas detr&aacute;s nuestro. Pronto alcanzamos el principio de la cascada de seracs. Como ya imagin&aacute;bamos, ha cambiado much&iacute;simo desde que bajamos por ah&iacute; hace solo tres d&iacute;as. Nos adelantan Mario y su compa&ntilde;era andaluza. Van hacia cumbre, como nosotros. Est&aacute;n fuertes como rayos y nos marcan perfectamente la ruta.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Cuando llegamos al Campo 1 ya hace un calor agobiante. Intentamos hidratar como podemos y con ello empujar hacia el est&oacute;mago un par de barritas energ&eacute;ticas que se niegan a pasar de la garganta. El plan es subir a dormir al Campo 2 y tenemos a&uacute;n mucho d&iacute;a por delante.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Acabamos de cruzar lo que nos queda de plat&oacute; y antes de emprender las primeras rampas siento un apret&oacute;n que me obliga a agacharme. Ser&aacute; la &uacute;ltima vez que lo haga hasta alcanzar de bajada el Campo Base.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Al rato alcanzo a Fernando que va tocado, igual que yo. El peso de la mochila nos hace hundirnos hasta las rodillas en el agotamiento. La &uacute;ltima rampa hasta el Campo 2 se hace eterna. Me salvan la cuerda fija y mi brazo izquierdo.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Cuando llego ya hace dos horas que est&aacute;n all&iacute; Alberto y Kiko. Fernando me ha sacado 30 minutos. Completamente desfondado dudo de que al d&iacute;a siguiente mi cuerpo pueda responder a otro esfuerzo similar. Escasamente puedo descalzarme y quedo adormilado sin poder ayudar a mis compa&ntilde;eros a deshacer nieve. En tres horas no soy persona. Tengo que descansar y recuperar fuerzas como sea. &iexcl;Cenar! &iexcl;Cenar! &iexcl;CENAR!.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">El d&iacute;a siguiente, 24 de julio, amanece radiante. Tenemos que subir al Campo 3. Cruzamos a buena hora el primer muro vertical y la siguiente zona de grietas. A partir de ah&iacute; nos desencordamos pues nuestro ritmo es diferente y la ruta est&aacute; &ldquo;bien&rdquo; asegurada con cuerdas &ldquo;fijas&rdquo;. Subo muy despacio, pues, aunque la mochila cada vez pesa menos, la huella es muy vertical y el d&iacute;a de ayer me pasa factura.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Me cruzo con Jordi (Corominas) que baja de hacer cumbre el d&iacute;a anterior: &iquest;Qu&eacute; tal por el G IV? &iquest;Quieres una barrita, un trago, un cigarro?.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">En esa media hora, toma fuerzas para afrontar la &uacute;ltima rampa que me deja, una hora despu&eacute;s de los dem&aacute;s, en el Campo 3 a 7.000 m.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&iexcl;Que paisaje! &iexcl;Que bestialidad! El glaciar de Baltoro, las Torres al fondo, el Masherbrum, el Chogolisa,; m&aacute;s all&aacute; en la India, el K &ndash; 7 y un mont&oacute;n de picos que &ldquo;m&iacute;a qui mi s&iacute;o&rdquo; como se llaman; A un lado el G &ndash; I, al otro el G &ndash; IV y encima de nosotros, mil metros m&aacute;s arriba, nuestra ansiada cumbre del G &ndash; II.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Ya, despu&eacute;s de cenar, llegan Mario y Gina de la cumbre. La han alcanzado desde el Campo 2 y bajan muy cansados. Para mi alegr&iacute;a me pide un cigarro y aprovecho la excusa para acompa&ntilde;arle. Mientras, su compa&ntilde;era se descalza y examina sus maltrechos pies. Mario se sonr&iacute;e cuando cojo su colilla y la m&iacute;a y me las meto en el bolsillo. Al poco los vemos desaparecer camino del Campo 2. Fuertes como el vinagre.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Cuando se va el sol desaparecemos todos a nuestras tiendas. Ya est&aacute; todo preparado para el d&iacute;a decisivo: La mochila con dos litros de agua protegida como se puede para que no se congele, las barritas a mano, las c&aacute;maras en su sitio, calentitas.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Enfundados en nuestros monos de plumas, apenas cabemos en el saco hasta la cintura. M&aacute;s abajo, tambi&eacute;n dentro del saco, los botines y las manoplas encajadas hasta el hueso del tobillo. Es un duermevela que aprovecho como beb&eacute; en el regazo de su madre.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">A las 22: 30 h , m&aacute;s o menos, me despierta Alberto y salto como un resorte. Hay que moverse r&aacute;pido pues la temperatura es baj&iacute;sima. No quiero saber los grados que hace.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Las primeras rampas sirven para desentumecer los m&uacute;sculos. Enseguida las cuerdas nos estiran hacia el espol&oacute;n rocoso. Saltan chispas de las puntas delanteras de los crampones. Creo que es mejor que sea de noche para no ver lo que tenemos alrededor.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&iquest;De qu&eacute; cuerda me agarro? Agradezco que Alberto pase delante. Su linterna a treinta o cuarenta metros por encima de m&iacute; y los peque&ntilde;os tirones que la cuerda sufre de su &ldquo;jumar&rdquo;, me marcan cual elegir. Intento siempre estar &ldquo;agarrado&rdquo; a m&aacute;s de una.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Por debajo, cerca, veo las linternas de Kiko y Fernando. Vamos bien, jadeando.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Por fin la linterna de Alberto se pierde en un cambio de inclinaci&oacute;n. Ha superado el espol&oacute;n rocoso. Todos lo hacemos al rato. No m&aacute;s cuerdas ponzo&ntilde;osas. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">El Campo 4 se muestra fantasmag&oacute;rico en la oscuridad. Todos son restos de tiendas y dem&aacute;s enseres abandonados a&ntilde;os atr&aacute;s y que el viento y la nieve se han encargado de deformar a su antojo. Solo una tienda es reciente y est&aacute; habitada por tres polacos que salen detr&aacute;s nuestro hacia la cumbre.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&iquest;Cu&aacute;ndo va a amanecer? Tenemos los pies helados. El vaho ha hecho una capa de hielo en todo el contorno de la capucha del mono. La traves&iacute;a por debajo de la pir&aacute;mide cimera es, como ya intu&iacute;amos largu&iacute;sima y la huella, ascendente, nos hace ganar desnivel pasito a pasito.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Me siento. No quiero cerrar los ojos. Me adelanta el primer polaco. Unas palmadas de &aacute;nimo en mi hombro. No puede parar: Tiene los pies como una piedra. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&ldquo;No cierres los ojos que te duermes&rdquo;. Haz una foto. &ldquo;&iexcl;Que no cierres los ojos!&rdquo;.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Ya amanece. Ahora s&iacute;: Hago un par de fotos, bebo, una barrita. No puedo tragarla. Se me hace bola. La visi&oacute;n del amanecer es sobrecogedora. &iexcl;Que planeta!.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Al salir de la traves&iacute;a nos da el sol en la cara. &ldquo;&iexcl;Ay Lorenzo, que grande que eres!.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">All&iacute; est&aacute; Alberto esper&aacute;ndonos. Nos juntamos los cuatro y nuestros pies vuelven a ser pies. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Nos falta aclimataci&oacute;n. Siempre falta. Dudamos de nuestra elecci&oacute;n y de nuestro &eacute;xito.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Alberto tira para arriba. La &uacute;ltima pala. 300 y pocos metros y es nuestra. Yo s&eacute; que si me doy la vuelta no podr&eacute; volver a subir. Arranco a duras penas y veo que al poco lo hacen Fernando y Kiko.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Apenas puedo enlazar cuatro pasos seguidos. Paro sin dejar de jadear en ning&uacute;n momento. &iexcl; No cierres los ojos!. Alguien me empuja hacia arriba. Gracias Pala. Otros cuatro pasitos.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&iexcl;Que susto! Para que habr&eacute; cerrado los ojos.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Alcanzo la &uacute;ltima cuerda fija a la vista. La camisa est&aacute; destrozada. Enrosco su alma de nylon en mi guante y voy tirando hacia arriba. Alberto llega a la arista: &ldquo;&iexcl;Javichu! &iexcl;Cinco minutos a cumbre, &aacute;nimo!&rdquo;.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Sus palabras me dan alas, pero no las puedo mover. Media hora m&aacute;s tarde llego al anclaje. Veo la cumbre y en ella mi amigo, mi Comandante, mueve los brazos. Cien metros de arista. Buena huella. Una cuerda naranja de pl&aacute;stico (de las de tender la ropa) que decido ni tocar. La voy pisando (Miedo). Clavo el piolet hasta m&aacute;s arriba del reloj y poco a poco voy acerc&aacute;ndome.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Lo he conseguido. El abrazo con mi amigo es largo, fuerte, como si se lo diera a un mont&oacute;n de gente a la vez. Cuando nos soltamos las lagrimas no me dejan ver con claridad. Una arcada me hace vomitar el &uacute;ltimo trago que d&iacute;. Odio el agua con sales.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Con intervalos de casi media hora hemos llegado los cuatro a la cumbre. Estamos tocados. El paisaje a nuestro alrededor nos abruma. Foto aqu&iacute;, foto all&aacute;. Banderines. Sonrisas, lagrimas. Me olvido de hacerme una foto yo solo, y es que en ning&uacute;n momento lo he estado. Las 9 horas de ascenso han sido demoledoras, pero nunca he estado solo.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Un gel (que hace menos bola), un trago y a lo m&aacute;s complicado: BAJAR.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Lo hacemos en el mismo orden. A mitad de pala me alcanza Fernando y me adelanta: &ldquo;Ten cuidado, despacio&rdquo;.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Poco a poco alcanzamos el falso llano que nos marca el giro a la derecha y el inicio de la traves&iacute;a. Kiko se ha quedado muy retrasado. Fernando se queda a esperarle y Alberto y yo seguimos descendiendo. El perder altura no me hace alcanzar la lucidez mental que me gustar&iacute;a. Tengo que para a quitarme el mono pues estoy sudando demasiado.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Alcanzo a Alberto en el Campo 4 y me da la mala noticia. Kiko se ha ca&iacute;do y se ha hecho da&ntilde;o en el cuello y en un tobillo. No se puede mover. Cae sobre m&iacute; una losa de desasosiego que como un efecto domin&oacute; ha recorrido toda la monta&ntilde;a hasta el Campo Base, v&iacute;a radio. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Alberto est&aacute; m&aacute;s l&uacute;cido y m&aacute;s fuerte que yo. Su experiencia le hace reaccionar. Los polacos nos dejan una tienda y un saco. Kiko no se puede mover y va a ser inevitable un vivac a 7.700 m.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">No puedo dar ni un paso hacia arriba. Impotente, veo como mi compa&ntilde;ero va tirando hacia arriba, y bien cargado. Intento empujarle con la mirada, pero es in&uacute;til. Me tengo que volver a poner el mono pues me he quedado fr&iacute;o. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Fr&iacute;o y ahora si, solo, arranco hacia abajo. Tengo que llegar al Campo 3. Alcanzo las cuerdas fijas del espol&oacute;n rocoso. Despacio, acojonado, voy perdiendo altura. Cuando por fin alcanzo la nieve veo que suben Juan Manuel y Jes&uacute;s. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Ya no van a cumbre. Van a ayudar a Kiko. Medicinas, un saco, &hellip; . Los polacos, que bajan muy por delante de m&iacute;, no les han dicho ni Pamplona. Les explico lo que le queda hasta el Campo 4 y pregunto que m&aacute;s saben pues yo solo sin radio no hago m&aacute;s que especular sobre la situaci&oacute;n. Me informan que Julio y Jorge, nuestro m&eacute;dico, est&aacute;n llegando ya al Campo 3. Quique desde el Campo Base ya ha mandado hacia arriba el colch&oacute;n de vaci&oacute; y un collar&iacute;n. El engranaje del grupo est&aacute; funcionando.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Alcanzo el Campo 3 donde engullo todo el agua que hab&iacute;amos dejado preparada para los cuatro. Al rato llega Jorge con su &ldquo;pedazo de botiqu&iacute;n&rdquo; y su &ldquo;saber que hacer&rdquo;. El d&iacute;a del Apostol casi ha dado todo lo de s&iacute; que pod&iacute;a dar.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">La noche se hecha encima. La temperatura cae en picado. Por encima nuestro sabemos que los &uacute;nicos que est&aacute;n son Jes&uacute;s y Juan Manuel en el Campo 4, con una tienda y un saco para los dos y m&aacute;s arriba, a casi 7.700 m, Alberto y Fernando rodean a Kiko con tres monos de plumas y un solo saco. Lo que pasaron esa noche solo lo saben ellos.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Yo, que cre&iacute;a que iba a caer redondo, no puedo dormir. Jorge a mi lado tampoco. La radio, muda, a&uacute;n crea m&aacute;s dudas. Probablemente la habr&aacute;n apagado para no gastar m&aacute;s bater&iacute;a de la necesaria. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Poco a poco amanece. &iquest;Qu&eacute; estar&aacute; pasando?. Tengo que fumar. Estoy, estamos, nerviosos. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Para entonces, Juan Manuel ya ha salido hacia donde est&aacute; nuestro amigo accidentado. Jes&uacute;s no puede, lo que da muestra del fr&iacute;o que ha pasado. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Kiko parece que puede moverse y va bajando por s&iacute; solo, vigilado de cerca por sus dos compa&ntilde;eros de noche. El alegr&oacute;n es considerable. Y decidimos arrancar a su encuentro. Julio, a su ritmo, parte el primero. Detr&aacute;s, el m&eacute;dico y yo.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Cuando Kiko alcanza el Campo 4, Jorge decide darse la vuelta y esperarle en el Campo 3. Nunca ha estado tan alto y la prudencia le empuja a hacerlo. Julio queda en mitad del espol&oacute;n, protegido de la ca&iacute;da de piedras. Sigo hacia arriba con la &uacute;nica idea de coger la mochila de Kiko. Rapelar esas lajas con las botazas y crampones y un esguince en el tobillo va a ser lo peor.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Al verme todos me saludan. Buena se&ntilde;al. Kiko intenta sonreirme y de veras que lo consigue. Siento un alivio por dentro mejor que la sensaci&oacute;n de hacer cumbre. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">El descenso sigue siendo lento pero sin parar alcanzamos los 7.000 m. El m&eacute;dico por fin puede tratar a su amigo.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Desmontamos lo que queda nuestro y aunque es tarde y la nieve ha transformado por el calor seguimos bajando hacia el Campo 2. Un porteador nos ayuda a bajar material. Alg&uacute;n susto que otro, pues las grietas se abren bajo nuestros pies y a las 17:00 h lo conseguimos. All&iacute; est&aacute;n el collar&iacute;n y el colch&oacute;n que Quique hab&iacute;a mandado hacia arriba.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Como no cabemos en nuestras dos tiendas, Jes&uacute;s, Julio y yo, decidimos seguir bajando. Ver que Kiko est&aacute; mejor, con el m&eacute;dico, nos hace bajar tranquilos. Las conversaciones son m&aacute;s distendidas. Son las 18:30 h. Una sopa, un t&eacute; y a dormir, est&aacute; vez s&iacute;, como benditos.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">El 27 por la ma&ntilde;ana volvemos a juntarnos todos bien temprano en el Campo 1. La meta es el Campo Base y hay que partir cuanto antes pues el cambiante glaciar nos acecha con sus tremendas grietas.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Al mediod&iacute;a estamos en &ldquo;casa&rdquo;. Kiko muestra, en su cara de ni&ntilde;o malo, una expresi&oacute;n mezcla de alegr&iacute;a y agradecimiento que da gozo verlo. </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Las celebraciones esa noche duran hasta altas horas, concretamente hasta las 23:30 h. Alberto, tras cinco a&ntilde;os de intentarlo, descorcha la botella de cava de rigor. &iexcl;Se ha conseguido pisar un 8.000 m y bajar para contarlo!.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Esta es mi versi&oacute;n de lo sucedido. Simple y llanamente lo que paso a mi alrededor. Obviamente no puedo saber que pas&oacute; donde yo no estaba. Pero lo que s&iacute; s&eacute; es que el grupo ha funcionado como una pi&ntilde;a y me enorgullece decir que todo el mundo ha dado lo mejor de s&iacute; mismo, algunos olvidando la oportunidad cercana de hacer cumbre por ayudar a un amigo.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Como dec&iacute;a al principio, nunca olvidaremos esta gran experiencia vivida en el Gasherbrum II a finales de julio de 2006.</p>&nbsp;&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Campo Base a 29 de Julio de 2006.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Javier Dumall Puertolas.</p>&nbsp;&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&nbsp; </span></p>&nbsp;]]></description><pubDate>Sat, 29 Jul 2006 15:25:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072802.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072802.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Fri, 28 Jul 2006 11:42:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA CIMA DE UN EQUIPO</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072801-la-cima-de-un-equipo.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072801-la-cima-de-un-equipo.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Los acontecimientos se han precipitado. Jam&aacute;s pens&eacute;, tras muchos a&ntilde;os dedicados en cuerpo y alma a la monta&ntilde;a que llorar&iacute;a tanto al llegar al Campo Base. No cuesta confesarlo y creo que a todos nos ha pasado lo mismo; hemos vivido momentos amargos y muy duros, en los que hemos caminado en el verdadero filo de la sutil l&iacute;nea que separa la vida a uno u otro lado. No queremos ser tr&aacute;gicos, ni morbosos, pero hemos decidido contar la verdad de lo acontecido en estos d&iacute;as de finales de julio del 2006.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><em><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Es la hora de la verdad.</span></em><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"> As&iacute; pensaba comenzar la cr&oacute;nica con la que contaros que nos &iacute;bamos de nuevo para arriba tras un breve periodo de descanso. El buen tiempo y sobre todo una mentalizaci&oacute;n extraordinaria nos lanzan a todos de nuevo a la monta&ntilde;a sin apenas periodo de recuperaci&oacute;n y sin tiempo de poder escribir una breve cr&oacute;nica donde reflejar nuestros sentimientos y estado de &aacute;nimo:</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><em><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Es la hora de la verdad, la hora donde es imposible conciliar el sue&ntilde;o, la hora de los interrogantes, de saber c&oacute;mo nos encontraremos arriba, de si se confirmar&aacute; la previsi&oacute;n meteorol&oacute;gica, de si todos nos encontraremos bien, de pensar en qu&eacute; estado estar&aacute;n las cuerdas que dan acceso al Campo IV, de pensar si hemos sido muy audaces lanzando un ataque a cima desde el Campo III, de recordar mucho, mucho a todos los seres queridos&hellip;</span></em><em><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span></em><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Con este c&uacute;mulo de sensaciones, que amparan la oscuridad de la noche y la soledad de la tienda de todo ochomilista <span>&nbsp;</span>antes del d&iacute;a del ataque a cima, partimos a las once de la noche del d&iacute;a 24 de julio los cuatro primeros miembros del grupo que vamos a intentarlo. Para no alarmar a las familias, ni siquiera hemos avisado que &eacute;ste es el d&iacute;a se&ntilde;alado. Conscientes de lo que nos jugamos, hemos comentado que sigue el buen tiempo y que volvemos a los campos de altura, a mejorar nuestra aclimataci&oacute;n, y que a lo mejor si nos encontramos fuertes podr&iacute;amos intentar la cima&hellip;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">D&iacute;a 25 de julio, d&iacute;a de Santiago, d&iacute;a de fiesta. A las 08.00 hora local, s&eacute; que lo hemos conseguido, contemplo extasiado a mi lado las cimas del GI, del Broad Peak, del K2. No hay viento, ni una nube en el horizonte, a mis pies todo el Karakorum. Son momentos m&aacute;gicos, inenarrables, de alegr&iacute;a, de paz interior; son los instantes del objetivo cumplido.<span>&nbsp; </span>Poco a poco la cima va recibiendo m&aacute;s gente. A las 0930 horas estamos todos, uno a uno, cada uno a su ritmo ha ido cumpliendo su sue&ntilde;o. Compartimos estos minutos con los miembros de una expedici&oacute;n polaca y con tranquilidad vamos haciendo las fotos de rigor. </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Aunque la hora es magn&iacute;fica y el tiempo excelente, sabemos que es el momento de iniciar el descenso. Son las 10.00 de la ma&ntilde;ana. R&aacute;pidamente me lanzo hacia abajo, con cuidado; la pala de acceso a la arista cimera es delicada, es de una inclinaci&oacute;n similar a la de nuestro conocido Tubo de la Zapatilla <span>&nbsp;</span>y son muchos los que se han ca&iacute;do en ella fruto del cansancio y de la hipoxia. Desciendo con facilidad; el calor comienza a notarse y me quito el mono de plumas. Contin&uacute;o bajando y a las 11.30 h estoy en el Campo IV a 7.400 m comenzando a disfrutar lo conseguido. </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">El sonido del walkie rompe el breve periodo de relajaci&oacute;n: <em>Mi comandante, Kiko se ha ca&iacute;do y parece que no se puede mover&hellip;</em>La voz de Fernando suena tranquila, pero el mensaje que acaba de lanzar al espacio et&eacute;reo recorre como un rayo toda la monta&ntilde;a, del Campo IV al Campo Base. En un instante todo ha cambiado. A 7850 metros, nuestro compa&ntilde;ero ha ca&iacute;do 150 m rodando por la pendiente helada, hasta que su ca&iacute;da es detenida al suavizarse la pendiente. Dos de los alpinistas polacos con los que compart&iacute;amos la cima se encuentran con Fernando e intentan incorporar <span>&nbsp;</span>al herido, sin embargo, parece que en la ca&iacute;da se ha lesionado las cervicales y sufre mareos que le impiden mantenerse en pi&eacute;. </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Los polacos hablan entre ellos con nuestra radio y ante la imposibilidad de de moverlo deciden bajar y prestarnos parte del equipo que tienen en el Campo IV. Una corriente de solidaridad ascendente sacude la monta&ntilde;a. A 7700 metros sabemos que la &uacute;nica posibilidad de supervivencia pasa por bajar lo antes posible. Sin embargo, el vivac a esa altura va a ser inevitable. Mientras nuestro Oficial de Enlace y Quique buscan en el Campo Base porteadores de altura y alertan el helic&oacute;ptero de rescate, me vuelvo a lanzar para arriba con una tienda de campa&ntilde;a, un saco de dormir, dos esterillas aislantes y dos cocinas. Me acompa&ntilde;a uno de los polacos, que es m&eacute;dico pero al que el esfuerzo del ataque a cima le pasa factura. Se da la vuelta a 7500 metros.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Cuando llego al lugar del accidente, comprobamos que no s&oacute;lo parece que exista una lesi&oacute;n de cervicales, sino tambi&eacute;n, un esguince de tobillo. La mirada que nos lanzamos los tres lo dice todo, no hace falta m&aacute;s, las experiencias compartidas en otros ochomiles nos hace ser plenamente conscientes de la situaci&oacute;n y sabemos que el d&iacute;a que ahora muere tenemos que aprovecharlo para recuperarnos los m&aacute;ximo posible, porque el d&iacute;a que se avecina va a ser, sencillamente, vital; o todo o nada. </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">A la ma&ntilde;ana siguiente, tras una noche de insomnio y fr&iacute;o, comenzamos los tres el descenso. Tras unos iniciales vacilantes pasos en los que aseguramos a Kiko con cuerdas, vamos ganando unos metros a la vida, en los que &eacute;l dando muestras de gran resoluci&oacute;n, comienza a moverse por s&iacute; mismo. </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Juan Manuel y Jes&uacute;s han subido al Campo IV, Jorge y Julio al Campo III, Javichu ha permanecido en el Campo III aunque el cuerpo le pida bajar tras el ataque a cima. Todo un equipo se ha movilizado por encima de los 7000 metros exprimi&eacute;ndose al m&aacute;ximo, rompiendo techos personales y obviando la aclimataci&oacute;n de cada uno. <span>&nbsp;</span>En este instante el af&aacute;n personal por conseguir la cima ha quedado relegado a un segundo plano. <span>&nbsp;</span>El desgaste al que nos vamos a someter<span>&nbsp; </span>va a ser tremendo. Mientras, el grupo de porteadores de rescate ha salido del Campo Base con el colch&oacute;n de vac&iacute;o, el collar&iacute;n, medicinas&hellip;, en el mejor de los casos tardar&aacute;n dos d&iacute;as en llegar al Campo III.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">A 7500 metros nos encontramos con Juan Manuel que sube con un botiqu&iacute;n de urgencia. Inyectamos a Kiko un par de medicamentos y continuamos bajando. La llegada al Campo IV supone una primera puerta a la esperanza. El alcanzar el Campo III, el resto de compa&ntilde;eros y a nuestro m&eacute;dico, un verdadero alivio que nos da fuerzas para seguir bajando y pernoctar en el Campo II.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Pero es la llegada al Campo Base al d&iacute;a siguiente la que haga explotar toda la tensi&oacute;n vivida. Al salir a la morrena del glaciar, todas las expediciones de espa&ntilde;oles que se encuentran aqu&iacute; se nos van acercando en una muestra de solidaridad y manifestando su preocupaci&oacute;n. Apenas oigo sus comentarios envuelto en una nube de irrealidad pero, la voz del jefe de la expedici&oacute;n vasca surge entre todas ellas y oigo que le dice a Kiko: <em>Da las gracias a tus compa&ntilde;eros, tienes el mejor equipo posible. Son los mejores.</em> </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Recuerdo que en ese momento, estall&eacute;.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Cte. Alberto Ayora</span> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>(GMAM)</span></p>]]></description><pubDate>Fri, 28 Jul 2006 11:41:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAMPO III</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072107-campo-iii.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072107-campo-iii.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Los &uacute;ltimos metros antes de alcanzar el Campo III se nos hacen largos, muy largos. Mentalmente elijo<span>&nbsp; </span>el estribillo de alguna canci&oacute;n conocida y la repito una y otra vez: &ldquo;&hellip;bucearon contra el Everest y se ahogaron&hellip;&rdquo;<span>&nbsp; </span>No deja de ser una paradoja,<span>&nbsp; </span>que se convierte en un sutil intento de escapar a la realidad y a ese aire leve al que intentamos extraer la &uacute;ltima gota de ox&iacute;geno.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Por fin, tras sacar el jumar de la<span>&nbsp; </span>cuerda fija, unos pasos vacilantes nos conducen al emplazamiento del Campo III, ese campo que puede ser la clave del &eacute;xito si el tiempo nos acompa&ntilde;a. Sin embargo nuestra llegada es desalentadora; los &uacute;nicos<span>&nbsp; </span>que encontramos son dos monta&ntilde;eros de una expedici&oacute;n comercial que han visto, como en la canci&oacute;n, ahogadas sus ilusiones. Nos damos cuenta que s&oacute;lo hay una tienda en condiciones; lo que queda de este campo son<span>&nbsp; </span>tiendas desgarradas, otras enterradas, cartuchos de gas y comida esparcidos por la nieve, restos de material que el viento ha diseminado por todas partes&hellip;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">A esta altura, el tiempo y nuestros movimientos fluyen despacio, pero pronto, tras un breve descanso, <span>&nbsp;</span>comenzamos a colocar una de las tiendas que llevamos. Arrancamos a la ladera una exigua plataforma y nos esmeramos en fijar la tienda lo m&aacute;s concienzudamente posible con bolsas de nieve enterradas y estacas, mientras por un rabillo del ojo echamos r&aacute;pidas miradas hacia esa cumbre que adivinamos cercana pero que las nubes no nos dejan ver. Por el otro, de vez en cuando, vislumbramos entre jirones<span>&nbsp; </span>de niebla ese Campo Base que, dos mil metros m&aacute;s abajo, nos parece ahora muy lejano.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">A ese Campo Base hab&iacute;amos llegado hace escasamente 11 d&iacute;as y del mismo, el d&iacute;a 12 de julio, part&iacute;a uno de los miembros de la expedici&oacute;n afectado por problemas de salud. Con Jos&eacute;<span>&nbsp; </span>Mari Cast&aacute;n, se marchaban una vitalidad contagiosa y un esp&iacute;ritu de trabajo en equipo envidiable, pero como siempre estas grandes monta&ntilde;as han impuesto su ley inexorablemente. El mismo d&iacute;a de su partida, por esos azares del destino, coincidir&iacute;a<span>&nbsp; </span>con un cambio de tiempo, que<span>&nbsp; </span>nos mantendr&iacute;a anclados en el Campo Base hasta el d&iacute;a 17. </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Ser&aacute;n la sensible mejor&iacute;a del tiempo a partir de ese d&iacute;a y el ansia de la inactividad, las que <span>&nbsp;</span>nos lanzar&aacute;n a toda la expedici&oacute;n a intentar llegar lo m&aacute;s alto posible que la aclimataci&oacute;n y el tiempo nos permitan. Por eso, el hecho de haber podido montar el Campo III nos hacen de momento sentirnos muy satisfechos, aunque nos haya obligado a trabajar por delante de las numerosas expediciones que asolan el GII en este a&ntilde;o de su cincuenta aniversario. Por el contrario este hecho nos ha permitido elegir la ubicaci&oacute;n de nuestras tiendas en los superpoblados campos que nos hemos encontrado a la bajada. Hasta 60 tiendas hemos contado con asombro en el Campo I y probablemente m&aacute;s de 30 en el Campo II.<span>&nbsp; </span>Masificaci&oacute;n que contrasta con un altivo, majestuoso y desafiante vecino GI, al que por el momento ninguna expedici&oacute;n ha encaminado sus pasos&hellip;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Cuando tras montar el campo III comenzamos nuestro descenso, una &uacute;ltima mirada de esperanza circula entre nosotros. Ahora es tiempo de descansar, de recuperar fuerzas y de cruzar los dedos esperando esa ventana de buen tiempo que nos permita intentar esa cumbre del GII que ya vemos m&aacute;s cercana.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span>]]></description><pubDate>Fri, 21 Jul 2006 09:59:00 +0000</pubDate></item><item><title>BAJANDO AL BASE A DESCANSAR</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072106-bajando-al-base-a-descansar.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072106-bajando-al-base-a-descansar.php</guid><description><![CDATA[<p>Todos los expedicionarios nos encontramos en perfectas condiciones en el Campo Base tras haber montado el Campo III a 7000 m. Os enviamos estas fotos y ma&ntilde;ana os contaremos nuestras experiencias. Muchas gracias a todos por los &aacute;nimos y vuestro apoyo. </p><p>Abrimos con ilusi&oacute;n el blog en cuanto podemos.</p><p><img src="/tinymce/jscripts/tiny_mce/plugins/emotions/images/smiley-wink.gif" border="0" alt="Gui&ntilde;o" title="Gui&ntilde;o" width="36" height="29" /></p>]]></description><pubDate>Fri, 21 Jul 2006 08:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>MONTANDO TIENDA EN EL CAMPO III</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072105-montando-tienda-en-el-campo-iii.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072105-montando-tienda-en-el-campo-iii.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Fri, 21 Jul 2006 08:21:00 +0000</pubDate></item><item><title>VISTA DE LOS CAMPOS II, I Y BASE</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072104-vista-de-los-campos-ii-i-y-base.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072104-vista-de-los-campos-ii-i-y-base.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Fri, 21 Jul 2006 08:20:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAMPO II</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072103-campo-ii.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072103-campo-ii.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Fri, 21 Jul 2006 08:18:00 +0000</pubDate></item><item><title>SUBIENDO AL CAMPO II</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072102-subiendo-al-campo-ii.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072102-subiendo-al-campo-ii.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Fri, 21 Jul 2006 08:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>AMANECIENDO ANTES DEL CAMPO I</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072101-amaneciendo-antes-del-campo-i.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/072101-amaneciendo-antes-del-campo-i.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Fri, 21 Jul 2006 08:16:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAMPO BASE NEVADO</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071504-campo-base-nevado.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071504-campo-base-nevado.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Sat, 15 Jul 2006 11:09:00 +0000</pubDate></item><item><title>CONFESIONES EN LA COCINA</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071503-confesiones-en-la-cocina.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071503-confesiones-en-la-cocina.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Los d&iacute;as de mal tiempo en un Campo Base siguen siempre una t&oacute;nica similar, aunque por fortuna, siempre puedan haber momentos que rompan la monoton&iacute;a de la rutina diaria. Son d&iacute;as de descanso, de relajaci&oacute;n y de nostalgia, de hablar mucho o de leer mucho, seg&uacute;n se lo pida a uno el cuerpo. Cuando sobre las 0430 h comienzan a dar sobre la tienda los primeros rayos de luz del d&iacute;a, uno agudiza el o&iacute;do intentando averiguar si esos copos de nieve que desde el pasado d&iacute;a 12 golpean insistentes la lona<span>&nbsp; </span>de la tienda han parado durante la noche; y la triste confirmaci&oacute;n, obliga a prepararse mentalmente para una nueva jornada que comienza, en ese preciso momento, arrebuj&aacute;ndose en el saco de dormir e intentando afrontar con las mayores ganas posibles el nuevo d&iacute;a de Campo Base.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Hacia las ocho de la ma&ntilde;ana, con la puntualidad que de nuevo te pida el cuerpo, nos juntamos en la tienda comedor. Tras el desayuno, unos se dedicar&aacute;n al aseo, otros al lavado de ropa, otros se enzarzar&aacute;n en animada pol&eacute;mica si el tema del d&iacute;a da para ello&hellip;A veces, como ayer, el requerimiento de la presencia de nuestro doctor por parte de la expedici&oacute;n &ldquo;andaluza-riojana-extreme&ntilde;a&rdquo;, ser&aacute; la excusa para pasar toda la ma&ntilde;ana con ellos y debatir sobre temas de actualidad. Otras veces el cumplea&ntilde;os de alg&uacute;n miembro de la expedici&oacute;n, como<span>&nbsp; </span>sucede hoy con el de Quique Rap&uacute;n, servir&aacute; para preparar con ilusi&oacute;n una comida especial y hacer brotar un rato entra&ntilde;able entre nosotros.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Por la tarde, los &iacute;ntimos momentos de cercan&iacute;a que proporcionan los correos y llamadas de los nuestros, ser&aacute;n los que, sin duda,<span>&nbsp; </span>m&aacute;s nos har&aacute;n cargar las pilas. O tambi&eacute;n, esos comentarios de &aacute;nimo y apoyo que leemos en la web de la expedici&oacute;n; y por supuesto esa noticia ansiada y esperada que nos confirma que nuestros amigos del trekking han alcanzado sin novedad Skard&uacute;, tras cruzar ese espectacular paso, que tan lejano vemos ahora nosotros, del Gondogoro La.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Sin embargo, hay un momento del d&iacute;a, institucionalizado ya en anteriores expediciones, que suele depararme momentos de profunda reflexi&oacute;n y cierto misticismo. Es en ese momento m&aacute;gico del atardecer, en las horas que preceden a las primeras sombras de oscuridad, cuando fiel a mi costumbre suelo acercarme a la cocina a conversar con nuestro cocinero y su ayudante y echar un t&eacute; mientras intento aprender alguna palabra de su lengua o acercarme algo m&aacute;s a su forma de vida y de pensar. Normalmente estos momentos de confraternizaci&oacute;n deparan en m&iacute; reflexiones profundas y suelo acostarme con ellas. Son vidas ejemplares, de abnegaci&oacute;n y sacrificio, de dedicaci&oacute;n, de superaci&oacute;n y de tantos y tantos valores que en ocasiones olvidamos en occidente.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Zulfi, nuestro cocinero, tiene 32 a&ntilde;os y dos hijos. Posee esa mirada alegre y vivaz de las personas inteligentes que he podido observar en otras ocasiones en estas tierras. Su barba recortada y cuidada delata sus profundas convicciones religiosas; es ismailita, originario del valle de Hunza, lugar donde se profesa con mayor&iacute;a esta confesi&oacute;n. En un ingl&eacute;s muy aceptable, aprendido en su trato con los turistas, me habla de las costumbres de su tierra, del desconocimiento que tenemos de esa zona norte&ntilde;a de Pakist&aacute;n donde las mujeres no van tapadas y trabajan en igualdad de condiciones que los hombres; del desasosiego que como consecuencia del 11 de septiembre impera entre ellos, y de no sentirse queridos por nosotros; me relata sus expediciones y<span>&nbsp; </span>sus viajes al sur del pa&iacute;s para buscar trabajo, cuando acaba la temporada<span>&nbsp; </span>de verano. Recuerda, con cierta nostalgia, los meses que estuvo trabajando para Naciones Unidas en Cachemira, realizando tareas de valoraci&oacute;n de da&ntilde;os del terremoto, y donde por primera disfrut&oacute; de un sueldo en condiciones. Hablamos de pol&iacute;tica, de religi&oacute;n, de comercio y de futuro, de relaciones entre pa&iacute;ses y de acuerdos; me cuenta por ejemplo, que como consecuencia de los lazos establecidos tras siglos de comercio a caballo de la antigua ruta de la seda, para los habitantes de su provincia no es necesario tener visado si visitan la regi&oacute;n china del Xichiang. <span>&nbsp;</span>Y tambi&eacute;n me habla de educaci&oacute;n, del verdadero motor de esa vida sacrificada que lleva y que le obliga a estar meses sin ver a su familia, de esa esperanza, que tambi&eacute;n he encontrado en otros pa&iacute;ses, de que sus hijos vivan una vida mejor que comienza precisamente por tener la posibilidad de estudiar lo que ellos no tuvieron oportunidad.<span>&nbsp; </span>Y para ello, me confiesa, al pr&oacute;ximo a&ntilde;o ha acordado con su mujer trasladarse &eacute;l s&oacute;lo a Islamabad y buscar un trabajo mejor remunerado, alg&uacute;n puesto en alguna embajada o donde pueda conseguir un sueldo aceptable; por apenas 100 &oacute; 200 euros al mes, en el mejor de los casos, est&aacute; dispuesto a ver a su mujer y sus hijos una vez cada cuatro o seis meses&hellip;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Adil, el ayudante de cocina, tiene 22 a&ntilde;os, se cas&oacute; con 15 y ya tiene tres hijos. Es originario de Machulo, un pueblo de unos 700 habitantes del valle de Hush&eacute;. Su fisonom&iacute;a dura y sus toscos ademanes son la muestra del agudo contraste que se vive en estas tierras. En un cr&iacute;ptico ingl&eacute;s me dice que en su pueblo lo normal es tener unos nueve hijos y que &eacute;l cree que se quedar&aacute; en cuatro. Por un momento me remonto diez a&ntilde;os en el tiempo y recuerdo cuando nuestro porteador de altura nos invit&oacute; a comer en su casa en Machulo al final de la expedici&oacute;n. Era un pueblo cuidado y rodeado de verdes huertas, con multitud de ni&ntilde;os por las calles; sin escuela, donde los inviernos son largos y muy duros. Ahora, me dice con orgullo, los ni&ntilde;os van tres a&ntilde;os a la escuela y han construido nueve mezquitas. No salgo de mi asombro, nueve mezquitas; incr&eacute;dulo le<span>&nbsp; </span>pregunto cu&aacute;ntos l&iacute;deres espirituales hay en su pueblo y me contesta que unos veinte&hellip;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Tras la cena, y mientras algunos se quedan viendo una pel&iacute;cula en el ordenador, me meto r&aacute;pido en el saco y me sumerjo en un sue&ntilde;o profundo, d&oacute;nde por un lado aparecen una tierra y una gente que anhela mejora y progreso y por el otro un Pakist&aacute;n profundo, detenido en el tiempo del siglo XXI.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Cte. Alberto Ayora </span></p><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"></span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Grupo Militar de Alta Monta&ntilde;a.</span>]]></description><pubDate>Sat, 15 Jul 2006 11:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>HACIA EL CAMPO I</title><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071502-hacia-el-campo-i.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071502-hacia-el-campo-i.php</guid><description><![CDATA[]]></description><pubDate>Sat, 15 Jul 2006 10:46:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071501.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071501.php</guid><description><![CDATA[<p>ESPERANDO LA MEJORIA DEL TIEMPO</p><p>Segun contactos telefonicos mantenidos con la expedici&oacute;n, estos dias se encuentran en el Campo Base esperando una mejoria del timepo, que esta prevista para el domingo. Todos se encuentran en perfectas condiciones. Los componentes del Treking ya se encuentran de vuelta.</p><p>En la fotografia se les ve rodeados de jamones y chorizos practicando telemedicina</p><p>OFICINA DE COMUNICACION DEL GMAM</p>]]></description><pubDate>Sat, 15 Jul 2006 10:45:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071201.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071201.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">RAFAGAS DE FUSIL EN LAS ALTURAS</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Son las 15.00 h y me encuentro sumergido en un sue&ntilde;o profundo, reparador; producto del agotamiento de una larga jornada que nos ha dejado cansados pero contentos. Gracias al<span>&nbsp; </span>buen tiempo imperante, que hemos decidido aprovechar, a pesar de que la aclimataci&oacute;n es bastante justa, hemos establecido <span>&nbsp;</span>el Campo I a 6000 m de altura. </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">No recuerdo si en este momento estoy so&ntilde;ando con los<span>&nbsp; </span>inestables puentes de nieve que acabamos de atravesar, con cuerdas fijas entre los ca&oacute;ticos bloques de hielo del glaciar o si me imagino camino de esa cima que pretendemos conquistar; como esas luces que pod&iacute;amos ver abandonando el Campo III y emprendiendo lentamente el ataque a la cima del GII mientras nuestro grupo daba sus primeros pasos hacia ella 3000 metros m&aacute;s abajo. </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Pero lo que me ha despertado de estos sue&ntilde;os ha sido un sonido bastante familiar, y me incorporo estupefacto en el saco de dormir. Vuelven a sonar claramente, secas, con esa cadencia corta y caracter&iacute;stica que consigue el tirador experimentado. Aturdido, reacciono y salgo de la tienda; a escasos 500 m de nuestro Campo Base se encuentra una de las &uacute;ltimas bases que el ej&eacute;rcito paquistan&iacute; tiene establecidas en el Baltoro superior y de ah&iacute; provienen los disparos. </span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Recuerdo que m&aacute;s arriba, en el collado que contemplamos desde nuestro Base, y al que tenemos prohibido el acceso todas las expediciones, entre el Baltoro Kangri y el Sia Kangri, se encuentra el &uacute;ltimo de los campamentos militares paquistan&iacute;es; y que<span>&nbsp; </span>desde<span>&nbsp; </span>all&iacute; en 1996 o&iacute;amos espor&aacute;dicamente disparos. Sin embargo en esta ocasi&oacute;n los disparos son m&aacute;s cercanos, no tienen ese car&aacute;cter intimidatorio que reconoc&iacute;amos hace diez a&ntilde;os en las alturas, no est&aacute;n diciendo a sus adversarios indios del otro lado que hay alguien all&iacute;, a 6000 metros de altura ocupando una zona de terreno en el que la vida humana es imposible permanentemente. No, en esta ocasi&oacute;n suenan distinto; me vienen a la memoria los numerosos vuelos de helic&oacute;ptero que hemos contemplado en estos d&iacute;as de buen tiempo e imagino que el abastecimiento realizado al campamento militar han tenido como consecuencia estas pr&aacute;cticas programadas de tiro.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">En esta tarde tranquila, soleada y apacible que nos regala el Karakorum paquistan&iacute;, vuelven a sonar otra vez r&aacute;fagas de fusil ametrallador e intento imaginar la vida en esta parte inh&oacute;spita del mundo en los rigores del invierno. Y es que aunque parezca mentira, estos campamentos est&aacute;n permanentemente ocupados durante todo el a&ntilde;o, con unas condiciones de vida inimaginables; teni&eacute;ndose que turnar, durante<span>&nbsp; </span>los tres meses que dura la misi&oacute;n de cada unidad, por periodos de 15 d&iacute;as en cada destacamento de los que durante nuestro trekking hemos tenido ocasi&oacute;n de contemplar; de manera que la ocupaci&oacute;n ascendente de cada campamento sea progresiva para evitar el mal de altura.</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Por la noche, mientras en nuestra tienda comedor leemos nuestros correos y los comentarios de &aacute;nimo que se van colgando en la web de la expedici&oacute;n, escucho fuera los alegres comentarios de los oficiales de enlace, que mientras cenan reunidos, tal vez estar&aacute;n comentando jocosos el campeonato de tiro que con AK-47 han celebrado en esta tarde distinta y de agotamiento para nosotros&hellip;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&nbsp;</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Cte.<span>&nbsp; </span>Alberto Ayora Hirsch</span><span style="font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Grupo Militar de Alta Monta&ntilde;a</span>]]></description><pubDate>Wed, 12 Jul 2006 17:30:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071003.php</link><guid isPermaLink="true">https://gasherbrumdos2006.blogia.com/2006/071003.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">SENTIMIENTOS A FLOR DE PIEL</span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span>&nbsp;</span></span></p><p><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span></span></span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">Tal vez sea que los acontecimientos pasados con el porteador de altura paquistan&iacute; nos han dejado m&aacute;s sensibles, o a lo mejor ser&aacute; que lo que nos quedaba por vivir simplemente ha<span>&nbsp; </span>hecho que esto sea as&iacute;:</span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span>&nbsp;</span></span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&iquest;O qu&eacute; sucede cuando en un d&iacute;a espl&eacute;ndido bajo un cielo limpio, sin una sola nube, alcanzamos la majestuosidad de Concordia y se nos revela colosal e inmenso el K2? Algunos se abrazaran, llorar&aacute;n y bailaran de alegr&iacute;a.</span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span>&nbsp;</span></span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&iquest;Y qu&eacute; sentimientos afloran cuando en la grandiosidad de Concordia y en el interior de la peque&ntilde;ez de una tienda se guarda un minuto de silencio y se canta una jota en memoria de los aragoneses fallecidos en 1995&hellip;?</span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span>&nbsp;</span></span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&iquest;Qu&eacute;<span>&nbsp; </span>emociones estallan cuando se vislumbra por vez primera tras diez a&ntilde;os, el altivo GI y la presencia de nuestro compa&ntilde;ero fallecido se evidencia con mayor fuerza?</span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span>&nbsp;</span></span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&iquest;Qu&eacute; aflora en los corazones de todos cuando finalmente se cumple ese sue&ntilde;o a&ntilde;orado e imposible de alcanzar ese lejano Campo Base de los Gasherbrum?</span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span>&nbsp;</span></span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&iquest;Y qu&eacute; descansa en el interior de uno cuando se cumple ese objetivo de honrar la memoria en forma de placa, del que se nos qued&oacute; un 17 de julio de 1996: <em>Tte. Manuel Alvarez, per aspera ad astra </em>?</span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span>&nbsp;</span></span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">&iquest;Qu&eacute; se muere en el alma cuando un amigo se va?</span><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;"><span>&nbsp;</span></span> </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="color: black; font-family: &#39;Comic Sans MS&#39;">S&iacute;, hoy finalmente tras muchos d&iacute;as de intensa convivencia nos hemos quedados solos y comienza de verdad esta expedici&oacute;n.</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 10 Jul 2006 08:02:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
